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Noticias Baloncesto 2.0

Apuestas

Estas semanas aparentemente intrascendentes de verano empiezan a decidir los títulos y el rendimiento  de los distintos equipos durante la próxima temporada. Es momento de reflexión, de construcción y, en algunos casos, por lo que parece, de demolición. Siempre es interesante observar los movimientos de los distintos clubes y ver qué respuesta ofrecen ante las últimas experiencias.

En Barcelona, por ejemplo, dan la sensación de que les vale poco de lo que tenían y, sin embargo, su movimiento más costoso ha sido la apuesta por consolidar a Tomic como eje de su juego. El pívot croata se merece el reconocimiento que le ha otorgado el club catalán. Su pareja de baile será Lawall, lo que parece un acierto aunque habrá que ver cómo encaja no tener tanta continuidad en pista como en su anterior equipo. También se presume que pueden llegar Vezenkov, Diagne y Pau Ribas, cuya evolución es significativa en los últimos años. Sin duda, sería un gran refuerzo en una posición que ya ocupan Oleson y Navarro. Conviene recordar este hecho porque creo que uno de los errores del Barcelona en los últimos años ha sido la de prestar demasiada atención a tener buenas alternativas en todos los puestos y no atender tanto a consolidar ciertos roles que pudieran ayudar a que los jugadores puedan tener una continuidad en su rendimiento.

La capacidad de Ribas para ocupar la posición de base puede serle de gran utilidad y ayudar al Barcelona a solventar el problema en una posición en la que ha sido superado en los momentos decisivos de la temporada. La X que falta en ese puesto y que acompañe a Satoransky  y la ayuda puntual de Ribas (si se confirma su fichaje) ayudará a dimensionar realmente el nivel de una plantilla que, como todos los años por estas fechas, se presume impresionante.

Quién no estará en el Barcelona será Todorovic y es una pena porque parecía que el jugador estaba en condiciones de responder a las expectativas marcadas por su club cuando le contrató. Su caso no es una excepción, demasiada impaciencia, poca perspectiva y poca habilidad para sacar el máximo a todos los recursos disponibles.

Otro equipo que parece apostar por una renovación profunda es Unicaja. Algunos cambios han sido obligados (Granger) y otros parecen encaminados a intentar dar un salto más. La incorporación de Nedovic y Jackson mejora el talento del equipo pero añade algo de incertidumbre porque son de esa clase de jugadores que no se les puede calificar de constantes y regulares. Nedovic viene de decepcionar en Valencia aunque la segunda temporada de los jugadores que regresan de la NBA suele ser bastante mejor. El fichaje de Dani Díez es interesante por el margen de progresión del jugador y porque puede significar que Carlos Suárez ocupe durante más tiempo la posición de “cuatro”. Entre los que siguen, o parece que siguen, apetece ver si Kuzminskas sigue evolucionando y logra convertirse en un verdadero referente del club andaluz.

Sería interesante que Unicaja acierte con sus incorporaciones y pueda mantener el excelente nivel del curso recién terminado. Cabe esperar lo mismo de Valencia Basket. Diot, Sikma, San Emeterio y un técnico como Pedro Martínez son buenos movimientos en el mercado. También lo sería, en mi opinión, la incorporación de Lima, uno de esos “tapados” que progresan año a año y que representa un perfil de “cinco” cada vez más cotizado, móvil, atlético y con capacidad para contagiar energía a sus compañeros y público.

Apuestas

Estas semanas aparentemente intrascendentes de verano empiezan a decidir los títulos y el rendimiento  de los distintos equipos durante la próxima temporada. Es momento de reflexión, de construcción y, en algunos casos, por lo que parece, de demolición. Siempre es interesante observar los movimientos de los distintos clubes y ver qué respuesta ofrecen ante las últimas experiencias.

En Barcelona, por ejemplo, dan la sensación de que les vale poco de lo que tenían y, sin embargo, su movimiento más costoso ha sido la apuesta por consolidar a Tomic como eje de su juego. El pívot croata se merece el reconocimiento que le ha otorgado el club catalán. Su pareja de baile será Lawall, lo que parece un acierto aunque habrá que ver cómo encaja no tener tanta continuidad en pista como en su anterior equipo. También se presume que pueden llegar Vezenkov, Diagne y Pau Ribas, cuya evolución es significativa en los últimos años. Sin duda, sería un gran refuerzo en una posición que ya ocupan Oleson y Navarro. Conviene recordar este hecho porque creo que uno de los errores del Barcelona en los últimos años ha sido la de prestar demasiada atención a tener buenas alternativas en todos los puestos y no atender tanto a consolidar ciertos roles que pudieran ayudar a que los jugadores puedan tener una continuidad en su rendimiento.

La capacidad de Ribas para ocupar la posición de base puede serle de gran utilidad y ayudar al Barcelona a solventar el problema en una posición en la que ha sido superado en los momentos decisivos de la temporada. La X que falta en ese puesto y que acompañe a Satoransky  y la ayuda puntual de Ribas (si se confirma su fichaje) ayudará a dimensionar realmente el nivel de una plantilla que, como todos los años por estas fechas, se presume impresionante.

Quién no estará en el Barcelona será Todorovic y es una pena porque parecía que el jugador estaba en condiciones de responder a las expectativas marcadas por su club cuando le contrató. Su caso no es una excepción, demasiada impaciencia, poca perspectiva y poca habilidad para sacar el máximo a todos los recursos disponibles.

Otro equipo que parece apostar por una renovación profunda es Unicaja. Algunos cambios han sido obligados (Granger) y otros parecen encaminados a intentar dar un salto más. La incorporación de Nedovic y Jackson mejora el talento del equipo pero añade algo de incertidumbre porque son de esa clase de jugadores que no se les puede calificar de constantes y regulares. Nedovic viene de decepcionar en Valencia aunque la segunda temporada de los jugadores que regresan de la NBA suele ser bastante mejor. El fichaje de Dani Díez es interesante por el margen de progresión del jugador y porque puede significar que Carlos Suárez ocupe durante más tiempo la posición de “cuatro”. Entre los que siguen, o parece que siguen, apetece ver si Kuzminskas sigue evolucionando y logra convertirse en un verdadero referente del club andaluz.

Sería interesante que Unicaja acierte con sus incorporaciones y pueda mantener el excelente nivel del curso recién terminado. Cabe esperar lo mismo de Valencia Basket. Diot, Sikma, San Emeterio y un técnico como Pedro Martínez son buenos movimientos en el mercado. También lo sería, en mi opinión, la incorporación de Lima, uno de esos “tapados” que progresan año a año y que representa un perfil de “cinco” cada vez más cotizado, móvil, atlético y con capacidad para contagiar energía a sus compañeros y público.

Clásicos

Semanas veraniegas regadas de rumores, fichajes, renovaciones y atracos, principalmente al otro lado del charco, donde jugadores de medio pelo accederán a contratos de súper estrellas.

España ha dado su preselección para el campeonato de Europa. Nunca he entendido muy bien esto de las preselecciones a este nivel pero bueno, todo sea para que no haya dudas en los seleccionadores y tengan pleno convencimiento del grupo que quieren formar. A priori, contando con que Marc Gasol finalmente no acudirá, los descartes más probables apuntan a Aguilar, Rabaseda, Dani Díez y un base entre la pareja Colom y Vives. No es tema menor la elección del tercer base, sobre todo, tras la ausencia de Navarro ya que puede tener más sentido que los “Sergios” compartan minutos en pista, una de las claves del buen rendimiento del Real Madrid. Por primera vez, Sergio Rodríguez y Sergio LLull llevarán el timón de España con el peso de primeros espadas. En mi opinión, uno de los puntos a seguir más interesantes respecto a nuestra selección y un reto atractivo para el seleccionador, Sergio Scariolo, que tendrá la misión de equilibrar la propuesta de juego que representan estos jugadores con la excepcional ventaja que significa tener a Pau Gasol en tu equipo.  Será interesante ver el “aterrizaje” de Mirotic y las prestaciones de jugadores que parecen preparados para ser más que útiles en este grupo como Pau Ribas. Una selección competitiva en un campeonato de Europa que se presume muy competido.

Volviendo a la pareja de bases parece además que, tanto Llull como Rodríguez, seguirán jugando para el Real Madrid la próxima temporada. Ambos tienen espacio en la NBA y, encontrar sustitutos de su nivel hubiera resultado imposible para el equipo madrileño. Su implicación y la diferencia que han marcado en los últimos años merecen cualquier esfuerzo que realice el Real Madrid. Una buena noticia para sus seguidores y también para la competición nacional que, eso sí, no hace sino demorar su transición hacia “cantera” de una NBA que, a su propio atractivo, unirá un nuevo convenio que permitirá a las franquicias mejorar sus ofertas económicas hacia los jugadores que les interesen.

No hay marcha atrás en este camino como tampoco en el deterioro de nuestro deporte que asiste cada día a nuevas noticias sobre equipos que desaparecen, que descienden voluntariamente de categoría o que renuncian a disputar competiciones dignamente peleadas en la cancha. No hay fin de la crisis en nuestro baloncesto y lo peor de todo es que tampoco parece haber un plan para huir de ella. Pero bueno, lo importante ahora son las selecciones nacionales, y explotar convenientemente esas medallas que se logran que siempre vienen bien para ocultar el progresivo y deterioro de todas y cada una de las competiciones que aglutinan nuestro baloncesto.

Detrás del “Ibaka o Mirotic”, del “qué le pasa a Claver”, de las filias y fobias al seleccionador y del prometidísimo cambio en la ACB que revitalizaría la competición, hay un deporte abandonado mantenido por héroes anónimos a los que hace mucho que no se les recompensa.

Clásicos

Semanas veraniegas regadas de rumores, fichajes, renovaciones y atracos, principalmente al otro lado del charco, donde jugadores de medio pelo accederán a contratos de súper estrellas.

España ha dado su preselección para el campeonato de Europa. Nunca he entendido muy bien esto de las preselecciones a este nivel pero bueno, todo sea para que no haya dudas en los seleccionadores y tengan pleno convencimiento del grupo que quieren formar. A priori, contando con que Marc Gasol finalmente no acudirá, los descartes más probables apuntan a Aguilar, Rabaseda, Dani Díez y un base entre la pareja Colom y Vives. No es tema menor la elección del tercer base, sobre todo, tras la ausencia de Navarro ya que puede tener más sentido que los “Sergios” compartan minutos en pista, una de las claves del buen rendimiento del Real Madrid. Por primera vez, Sergio Rodríguez y Sergio LLull llevarán el timón de España con el peso de primeros espadas. En mi opinión, uno de los puntos a seguir más interesantes respecto a nuestra selección y un reto atractivo para el seleccionador, Sergio Scariolo, que tendrá la misión de equilibrar la propuesta de juego que representan estos jugadores con la excepcional ventaja que significa tener a Pau Gasol en tu equipo.  Será interesante ver el “aterrizaje” de Mirotic y las prestaciones de jugadores que parecen preparados para ser más que útiles en este grupo como Pau Ribas. Una selección competitiva en un campeonato de Europa que se presume muy competido.

Volviendo a la pareja de bases parece además que, tanto Llull como Rodríguez, seguirán jugando para el Real Madrid la próxima temporada. Ambos tienen espacio en la NBA y, encontrar sustitutos de su nivel hubiera resultado imposible para el equipo madrileño. Su implicación y la diferencia que han marcado en los últimos años merecen cualquier esfuerzo que realice el Real Madrid. Una buena noticia para sus seguidores y también para la competición nacional que, eso sí, no hace sino demorar su transición hacia “cantera” de una NBA que, a su propio atractivo, unirá un nuevo convenio que permitirá a las franquicias mejorar sus ofertas económicas hacia los jugadores que les interesen.

No hay marcha atrás en este camino como tampoco en el deterioro de nuestro deporte que asiste cada día a nuevas noticias sobre equipos que desaparecen, que descienden voluntariamente de categoría o que renuncian a disputar competiciones dignamente peleadas en la cancha. No hay fin de la crisis en nuestro baloncesto y lo peor de todo es que tampoco parece haber un plan para huir de ella. Pero bueno, lo importante ahora son las selecciones nacionales, y explotar convenientemente esas medallas que se logran que siempre vienen bien para ocultar el progresivo y deterioro de todas y cada una de las competiciones que aglutinan nuestro baloncesto.

Detrás del “Ibaka o Mirotic”, del “qué le pasa a Claver”, de las filias y fobias al seleccionador y del prometidísimo cambio en la ACB que revitalizaría la competición, hay un deporte abandonado mantenido por héroes anónimos a los que hace mucho que no se les recompensa.

Roles y Trolas

Me alegra que un tipo normal haya liderado a un grupo para conseguir algo extraordinario. Seguro que peco de corporativista pero no se puede entender esta temporada histórica del Real Madrid sin valorar todo el recorrido desde que Pablo Laso fue designado entrenador del equipo. Desde un mensaje moderado y humilde y manejando con entereza el fuego amigo, Laso ha sabido construir un equipo histórico que ha logrado atraer admiradores y aficionados.

Hay un momento clave en la temporada del Real Madrid que es cuando Laso intercambia los roles de Bourousis y Slaughter. El equipo que ha desarrollado el mejor baloncesto de ataque en Europa en los últimos años elevó su nivel cuando entró en la rotación un tipo que renuncia a intentar anotar cuando está a dos metros del aro. El mensaje afectó en primera instancia a Bourousis pero caló en todo el equipo.

La Final ha evidenciado la diferencia entre un equipo asentado y otro que aún está en modo “búsqueda”. Desde hace tiempo, Laso ha encontrado el rol de todos sus jugadores mientras que Pascual solo ha parecido confiar de manera estable en Tomic. Por ejemplo, Thomas y Lampe han pasado de titulares a muy secundarios. Dudas frente a certezas, confianza frente a inquietud, pasión frente a resignación y también los “Sergios” frente a Huertas y Satoransky.

Reducir la diferencia entre los dos equipos a los bases no sería del todo justo pero actualmente la aportación de Llull y Rodríguez es diferencial y decisiva para explicar esta temporada histórica. Dos jugadores alejados del perfil de base-director que necesitan anotar para encontrar sentido a su juego  y lograr implicarse en otras facetas y que, a diferencia del curso pasado, han llegado al momento decisivo de la temporada en un buen momento físico. Satoransky y Huertas es una pareja magnífica pero que no suma tanto como la de los blancos porque Huertas no acaba de adaptarse a compartir minutos y porque ninguno de los dos es un tirador sólido desde la larga distancia lo que, en determinados momentos, es una limitación importante por los recursos defensivos que permite a los rivales.

Desde la superioridad en la posición de base, el Real Madrid ha consolidado su ventaja con la aportación de sus “segundos” espadas. El trío Rivers, Maciulis y Carroll merece un aparte por su solidez. Rivers ha logrado encajar dejando a un lado cierto espíritu libre y aplicándose en artes que no le venían tanto de serie. Acostumbrado a “buscar” ha acabado entendiendo las ventajas de “esperar”. Algo parecido le ha ocurrido al lituano Maciulis, excelente en defensa y rebote y muy generoso repartiendo juego desde el poste bajo. Carroll puede decir con orgullo que ha sido un factor diferencial en los dos títulos principales del curso. Su recuperación es otro mérito de Laso que ha tenido la habilidad de ponderar más sus virtudes que sus defectos para encontrarle siempre espacio en su rotación. Los buenos minutos de Carroll son fruto también de aquellas veces que tuvo oportunidades cuando sus lagunas defensivas tenían más visibilidad que su aportación en ataque.

Seguro que el Barcelona se reinventará y optará a todos los títulos la próxima temporada. La Final no deja, sin embargo, muchas pistas sobre cuales, serán los pilares del nuevo proyecto. Estará Tomic, que ya es mucho, pero queda por ver quién aportará ese plus de competitividad tan necesario para competir al máximo. Ese empuje que ha aportado Nocioni al Real Madrid y que no parece sumar  Doellman, talentoso pero huidizo cuando los partidos se juegan con el nivel de intensidad y actividad que ha propuesto el Real Madrid y el Barça no ha sabido igualar.

Y también, alma

Esos primeros siete minutos del Real Madrid en el segundo partido de la final son un perfecto resumen de la etapa Laso con ese enorme plus de confianza que ha supuesto el título de la Euroliga. Por supuesto, no había otro mejor hombre para representar este ciclo que Sergi Llull. Llull ha sido ( y veremos si seguirá siendo) “el chico de Laso”.

En las buenas y en las malas, el balear ha sido la apuesta más decidida y sólida de Laso. Desde el primer día aventurócualidades de base,  le dio el mando del equipo y le liberó en los minutos decisivos con la inestimable ayuda de Sergio Rodríguez. Por momentos, incluso pareció que Laso exageraba su apuesta por Llull, dándole más minutos y galones que a dos talentos del nivel de Rudy Fernández y Sergio Rodríguez. Hoy, LLull es mucho más que el jugador que anota cinco triples sin fallo en una final de la Liga Endesa. Es un auténtico líder, que ha sido capaz de mejorar su interpretación del juego y que explota al máximo la enorme personalidad que siempre ha mostrado. Un tipo valiente que, como todos los de su condición, está recogiendo su premio y que ha respondido a la confianza de su entrenador derribando la puerta que separa un buen jugador de una estrella del baloncesto europeo.

Bajo el liderazgo de Llull y la hiperactividad de Rudy Fernández, el Real Madrid está a un sólo paso de proclamarse campeón de la Liga Endesa exhibiendo un juego brillante que no debe esconder algunas debilidades de su rival. El Real Madrid juega con un  nivel de confianza máximo pero también recordando la última final perdida en Liga frente al eterno rival. El Barcelona es víctima de sus dudas, de roles poco definidos en algunos puestos y de una alarmante falta de deseo. Más allá  del dominio en la posición de base que ejercen Llull y Rodríguez, de la movilidad de Ayón que penaliza a Tomic y Pleiss y de la intensidad en defensa del Real Madrid, sorprende el poco entusiasmo del Barcelona por intentar agarrarse al único título al que optan esta temporada. Incluso su técnico, Xavi Pascual parece haber perdido algo de esa habilidad para limitar las cualidades del Real Madrid siempre que jugaba contra los suyos. Todo lo contrario, el equipo de Pablo Laso parece excesivamente cómodo cuando juega contra el Barcelona.

El Palau es la cancha más difícil de Europa por lo que no se puede descartar  que la serie se alargue. Bajo su techo, varios de los jugadores del Barcelona pueden camuflar esa ausencia de carácter competitivo que les lleva pesando fuera de su campo durante toda la temporada. Es improbable que el Real Madrid anote de manera tan fluida fuera de su entorno pero la evolución durante el ciclo de Pablo Laso ha permitido a los blancos saberse adaptar a mayores tipos de partidos. En un año en el que el grupo ha sido capaz de derribar todas sus barreras pendientes, le queda otro reto para culminar su obra perfecta, jugar un buen baloncesto en el Palau Blaugrana.

Lecciones de un título

Ha merecido la pena trasnochar (o madrugar según el día) para presenciar los seis partidos de las Finales de la NBA. No es que piense que el juego haya sido brillante, ni siquiera lo calificaría de bueno, pero la serie entre los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers ha tenido  matices destacados, guiños de talento, exhibiciones individuales y dos entrenadores que contaban con un patrón muy definido de partida. Kerr tenía que gestionar un grupo más amplio, con más recursos y talento mientras que Blatt debía intentar competir con el mejor equipo de la Liga fiándolo todo al jugador más completo del mundo rodeado de varios secundarios.

Destaco este hecho porque este análisis ha determinado la eliminatoria y el comportamiento de técnicos y jugadores hasta tal punto que en determinados momentos los dos equipos se han sentido presos de lo que se suponía que cabía esperar de ellos. En el instante en que los Warriors se liberaron de su papel de favoritos y empezaron a pensar como aspirantes se acercaron al título. Los tres primeros partidos, el planteamiento de Golden State se basó en tratar de imponer su calidad y su banquillo sin atender demasiado a lo que pudiera oponer Cleveland. Probablemente, porque la oposición de los Cavs estaba muy clara, Lebron James. Sin embargo, el trabajo defensivo y en rebote de los de David Blatt llevaba la Final al único terreno donde los Cavaliers tenían opciones, ritmo lento y porcentajes bajos.

La decisión de Kerr de apostar por Iguodala de titular en detrimento de Bogut obligó a David Blatt a reaccionar y a limitar los momentos de convivencia de Mozgov y Thompson. Los dos jugadores interiores limitaban el espacio en ataque de los Cavaliers pero eran las ayudas más sólidas con las que estaba contando Lebron James. Podía parecer claro que el envite de Kerr debía responderse como hizo Blatt (jugando también con pequeños) pero no tengo tan claro que fuera una decisión acertada porque, en ataque, acentuó la soledad de Lebron James y en defensa el equipo permitió muchas canastas fáciles y rebotes del rival que, hasta ese momento, no había concedido. Los Warriors han sabido adaptarse a lo que proponía la serie y aprovechar aquellos recursos con los que contaban de partida y los que han añadido con el paso de los minutos. Los Cavaliers no han encontrado mucha ayuda para James al que le han fallado fundamentalmente los tiradores que podían beneficiarse de la atención que genera.

El cuarto partido cambió el rumbo de la serie. Desde ahí, con el ánimo reforzado, los Warriors se acercaron al nivel de su excelente temporada. Curry ha tenido el don de  la genialidad y de la oportunidad y ha añadido cierta contención a la hora de seleccionar sus tiros en los últimos partidos. Iguodala es un justo MVP porque ha resultado el factor diferencial. Su actuación reivindica el papel de los secundarios y el de su técnico, que ha tenido la habilidad para interpretar todo lo que podía aportar contra este rival. Decía antes que el rol previo con el que partieron  ambos equipos les condicionó en exceso. En especial, diría que a los Cavaliers les ha sobrado cierta resignación. Es cierto que contaban con una plantilla inferior y que han sido un rival más que digno pero les ha faltado algo de atrevimiento para intentar algo más, no en vano, no tenían mucho que perder, era casi unánime el papel de favorito de los Warriors. Estoy convencido que el David Blatt “europeo” hubiera arriesgado más y tratado de buscar más las cosquillas al rival.

Lebron James ha realizado un esfuerzo extraordinario que le asienta como el jugador más dominante de la competición. Pero ni siquiera el mejor jugador puede compensar la excelencia que se alcanza cuando un equipo comparte el balón e implica a muchos tipos como han realizado los campeones en determinados momentos. La guardia pretoriana de James no ha sido sólida. Dellavedova impactó en los primeros partidos pero no deja de ser un buen tercer base en la NBA, Thompson ha estado bien en rebote y defensa pero no es capaz de generar anotación por sí mismo, Mozgov sí que ha mejorado cualquier previsión que se podía hacer sobre él, mientras que J.R. Smith y Shumpert han decepcionado, pero no se podía esperar mucho más de ellos, no en vano, en los Knicks, uno de los peores equipos de la Liga tenían un rol menos importante del que les ha tocado desempeñar en esta final.

Lo que dejan las “Semis”

Real Madrid y Barcelona disputarán nuevamente la Final de la Liga Endesa. No se puede calificar de sencillo el camino de ambos equipos que, probablemente, esperaban unas series más tranquilas después del primer partido. Digno de agradecer y muy beneficioso para la competición el espíritu competitivo de Valencia Basket y Unicaja de Málaga. Dos equipos bien dirigidos, con buena mentalidad y que han hecho dudar a dos de las mejores plantillas del continente. En resumen, unas semifinales muy interesantes, que dejan varios aspectos a destacar y que lejos de aclarar quién será el gran favorito en la final nos han mostrado ciertas costuras en el momento de forma de los dos grandes dominadores de nuestro baloncesto.

- “Tiempo de Llull”.  En pleno tiempo de rumores que sitúan al jugador balear en la NBA la próxima temporada, la serie frente a Valencia Basket nos ha vuelto a mostrar el excelente nivel actual de Sergi Llull. A su habitual confianza, Llull está sumando una mayor madurez para interpretar el transcurrir de los partidos. Nunca  la confianza máxima que siempre ha mostrado Pablo Laso en él ha tenido mejor respuesta que en estos momentos.

- Y de ¿su relevo? Jayson Granger tampoco es ajeno a los rumores sobre su futuro. El último indica que aterrizará precisamente en el Real Madrid. El uruguayo ha sido el termómetro de Unicaja en la semifinal. Sólo cuando elevó su rendimiento su equipo fue capaz de competir contra el Barcelona. Su agotamiento en el quinto partido ha resultado decisivo para que los andaluces fueran a remolque en los últimos minutos.  Sin duda, Granger está más que preparado para cualquier reto que se le presente. Por físico, edad y personalidad es un jugador preparado para dirigir cualquier equipo en Europa. Para dar un paso más debe recuperar sus prestaciones en defensa (puede hacer mucho más) y  pensar en tomar algún tiro de menos.

- El paso adelante de Vives. Dentro del  buen tono general de Valencia Basket, personalmente he disfrutado con las prestaciones de Guillem Vives, muy superiores a las que ha mostrado en la temporada. Su paso adelante viene determinado por un mayor nivel de atrevimiento. Vives ha sido un símbolo de la mentalidad de Valencia, lejos de venirse abajo por las dificultades, el grupo se ha empeñado en responder con rebeldía. Quién sabe si la actuación de Vives le ha abierto las puertas de la selección pero lo que está claro es que estamos ante un jugador especial, muy necesario para la continuidad en la élite de nuestra selección.

- Thomas y los aleros del Barça. Deshaun Thomas es un fichaje extraordinario del Barcelona. Un americano joven, comprometido y que aporta en el trazo fino y en el grueso. Dentro de los exteriores del club catalán es probablemente el jugador más fiable en estos momentos. A punto de concluir la temporada, aun no están claros los roles en las posiciones exteriores del Barcelona. Significativo que un equipo con Navarro, Oleson, Thomas, Abrines, Hezonja y Jackson (éste en la grada) juegue los momentos decisivos con sus dos bases en pista (no me vale lo de adaptarse al rival).

- Suárez y Vázquez. Inevitable comentar en “clave selección” la aportación de estos dos jugadores. El quinto partido desluce la gran serie de Carlos Suárez. En gran estado físico, su omnipresencia en defensa y rebote fue decisiva en los triunfos andaluces. No entiendo que no se le considere como un candidato para el equipo nacional. Tampoco parece que volverá a jugar con España, Fran Vázquez. Con Ibaka y Mirotic “elegibles”, Vázquez ayudaría a inclinar (aún más ) la decisión por el jugador de origen montenegrino. Pero si ni siquiera con Scariolo, uno de los técnicos que más rendimiento le ha sacado, se plantea su presencia es que el tema “Vázquez” está totalmente finiquitado.

Planes de aquí y allá

Divido mi atención entre las semifinales de la Liga Endesa y la Final de la NBA e intento fijarme en cómo encajan los entrenadores el resultado de los primeros partidos de cada evento. Ha sido un fin de semana muy interesante en este sentido  por los distintos recursos y tácticas empleadas para intentar alterar los rumbos previstos de cada duelo e incomodar las prestaciones de los distintos favoritos.

Valencia Basket tuvo el premio a su valentía. Lejos de apostar exclusivamente a reducir el arsenal ofensivo del Real Madrid, se ha atrevido a retar a los blancos a un duelo de acierto. El paso adelante de jugadores como Vives o Dedovic y la incapacidad de los jugadores interiores del Real Madrid para defender cerca del aro a Dubljevic resultaron decisivos además de un par de detalles tácticos muy significativos en la defensa valenciana. Los de Carlos Durán intentan negar las canastas fáciles del equipo de Laso aún a costa de conceder lanzamientos exteriores que ponen a prueba la tendencia al “desequilibrio” del campeón de Europa. El culmen de esta idea llegó cuando el Real Madrid se puso por delante después  una gran remontada. En ese momento, Durán utilizó una defensa zonal que revitalizó mentalmente a su equipo y desesperó a los blancos, casi sorprendidos de que pudieran encontrar opciones de tiro tan cómodas en momentos decisivos. La mentalidad de Valencia Basket es digna de admirar así como su valentía. Las bajas no han mermado la confianza de un equipo que ha aprovechado las ausencias para definir más los roles y dar aire a jugadores muy necesitados de confianza.

Más difícil que Valencia Basket lo tiene Unicaja de Málaga frente al Barcelona. Los de Joan Plaza llevan semanas avisando de que están lejos de su mejor juego. Cuesta encontrar en el equipo andaluz señal alguna del equipo que lideró la competición durante muchas semanas. Su defensa no es tan sólida y en ataque hay demasiado “Juan Palomo”. Por si fuera poco, se están encontrando con un Barcelona a un nivel de intensidad impresionante y con varios de sus jugadores en el mejor momento del año. Se merece Unicaja un buen final de Liga delante de su afición y seguro que el aliento de los suyos ayudará mentalmente al grupo pero, en estos momentos, cuesta pensar que la serie pueda volver a Barcelona.

“Cruzo el charco” para ver cómo resuelve David Blatt la evidente inferioridad de recursos de sus Cavaliers frente a los Warriors. Blatt no me decepciona y vuelve a demostrar que es un técnico que prepara muy bien las eliminatorias y los partidos decisivos. Respecto al primer partido, Blatt  ordena a su equipo reducir el ritmo de juego para evitar que los Curry, Thompson y compañía jueguen a campo abierto. No hay duda de que el plan de los Cavaliers incomoda a los Warriors que, por su parte, no tienen problema en evitar que Lebron James anote siempre que cada canasta sea un camino de espinas que vaya limitando su fuelle y llegue a los finales de los partidos muy desgastado. Blatt ha apostado por la prudencia y por achicar agua primero y remar después. Eso explica la ausencia de Mozgov en los momentos decisivos del encuentro en detrimento de un Thompson más dotado para poder cambiar en la defensa de los bloqueos directos. La Final de la NBA es un reto mayúsculo para estos Cavaliers y para su líder Lebron James. De momento, la lectura que están haciendo de su situación es perfecta y, la ausencia de sus tres titulares, parece pesar más en las piernas y muñecas de sus rivales que en ellos mismos. Por lógica, el talento debería decantar la final del lado del mejor equipo del curso, los Warriors. Como en muchas ocasiones, el tercer partido será muy importante en la resolución de la eliminatoria.

Bases en clave España

No se puede decir que estos Cuartos de Final de la Liga Endesa estén caminando por el abismo de lo impredecible. Real Madrid y Barcelona han superado sus duelos frente a Herbalife Gran Canaria y FIATC Joventud de manera solvente mientras que las eliminatorias que se presentaban más igualadas se resolverán en el tercer y definitivo duelo.

Centro mi atención en el emparejamiento entre Dominion Bilbao Basket y Valencia Basket por lo interesante que supone ver a dos de los posibles candidatos a acompañar a Sergio Rodríguez y Sergi Llull en la lista de Sergio Scariolo para el próximo Eurobasket. Si la serie ha vuelto a Bilbao para decidirse ha sido en gran medida por la actuación de Quino Colom. El base andorrano es uno de los jugadores de la temporada, sin duda. Escribe esto alguien que siempre ha tenido grandes dudas sobre su capacidad para asentarse en la élite. Siempre había tenido a Colom por un jugador poco sólido, desocupado en defensa y con tendencia a atender poco a aspectos fundamentales del juego en ataque. Su temporada, sin embargo, nos ha mostrado a un jugador maduro, con personalidad para liderar a un equipo con  jugadores curtidos y jóvenes necesitados de buenos bases para consolidar su progresión.

Más allá de la pareja de bases del Real Madrid y de alguna semana deslumbrante de Jayson Granger, ningún base de la Liga Endesa ha alcanzado el nivel de Colom, responsable directo de que Bilbao Basket oposite a reeditar éxitos pasados. Por tanto, si Colom fuera el elegido para acudir al Eurobasket, su designación sería muy justa atendiendo a sus méritos y a la influencia en el buen rendimiento de su equipo.

Probablemente Guillem Vives represente la alternativa a Quino Colom. Vives no ha tenido una temporada al nivel de Colom pero su presencia indicaría el deseo de la FEB y de Scariolo de apostar por un jugador llamado a dirigir a España en muchas competiciones venideras. Es cierto que, a diferencia de Colom, Vives no ha tenido el cartel de indiscutible en Valencia Basket. Van Rossom tiene el rol de titular y parece el base más fiable de un equipo definido por su irregularidad desde que arrancó el curso.

Creo que salvo los ocho o nueve jugadores que formen parte de la rotación habitual de España, el resto de elecciones deben atender a aspectos concretos que busque el seleccionador. Si hablamos de méritos, Colom gana por varios cuerpos a Vives pero entendería la designación de éste, por su proyección y por lo que pueden aportarle esos minutos (que se presumen pocos) en su proceso formativo. En cualquier caso, pese a las ausencias de Calderón y Ricky Rubio, no creo que el puesto de base esté creando grandes preocupaciones a Scariolo si atendemos al extraordinario rendimiento de Rodríguez y LLull. La pareja de bases del Real Madrid es el verdadero factor diferencial del equipo de Laso. Su capacidad creativa y anotadora puede igualarse durante algunos minutos pero resulta inalcanzable para la mayoría de los rivales durante todo el encuentro. Después de la lógica resaca posterior al título europeo, los “Sergios” se han encargado de activar nuevamente a su equipo liderando las dos victorias de la serie, apetece ver si lograrán mantener este nivel en las próximas semanas y, sobre todo, cómo asumirán el mando de España en una situación absolutamente novedosa para ambos.

Detrás de un premio

Felipe Reyes ha recibido el premio al mejor jugador de la Fase Regular de la Liga Endesa y bien que me alegro. Su designación, avalada por profesionales y aficionados es un merecido reconocimiento para un tipo admirable que, durante toda su trayectoria ha mantenido una enorme regularidad para mantenerse durante más de una década en la élite de nuestro baloncesto.

Es difícil medir la justicia o no de estos reconocimientos individuales pero en este caso cuesta encontrar alguien que haya realizado más méritos que el pívot cordobés. Su perseverancia ha sido decisiva para que su equipo haya logrado más victorias que nadie y la decisión de Pablo Laso de incluirle como titular varió definitivamente el comienzo algo dubitativo de los blancos. No es menor el tema del rol otorgado por su técnico, Reyes se adapta a todo. Ha destacado como titular de igual manera que cuando sustituía a Mirotic porque, a diferencia de otros jugadores, está preparado para aportar a su equipo en todos los contextos y situaciones. Su trayectoria en la selección española avala esta impresión porque ni siquiera la demoledora presencia de los Gasol e Ibaka ha evitado que todos pensáramos que siempre había espacio para Felipe Reyes.

A sus 35 años, Reyes está próximo a renovar su vinculación con el Real Madrid que comenzó en el año 2004. Lógico que club y jugador se entiendan a tenor de lo exitoso de su convivencia. El pívot ha encontrado retos para progresar temporada tras temporada. Uno no dura tanto tiempo en ningún equipo sólo con carácter y personalidad sino también con capacidad para reconocer qué necesita el grupo de él en cada momento. Con todo eso y también con mucha pasión, la que a veces incluso juega malas pasadas y hace que estés excesivamente nervioso en una final de la Euroliga.

Para el Real Madrid la presencia de Felipe Reyes ha sido una bendición, ha desnudado y estimulado a muchos compañeros de puesto. No hubo mejor preparación para la aventura americana de Mirotic que convivir con Reyes cada día ni ha habido mejor termómetro para dejar en evidencia la intensidad de muchos compañeros que  compararles con  la manera en que competía Felipe cada partido.

Entiendo que todos estemos ávidos de caras nuevas, de chicos jóvenes  que impulsen esa regeneración de la ACB de la que tanto se habla y por la que tan poco se hace. Comparto que nuestra competición carece de rostros novedosos que ayuden a hacer algo de ruido y contribuyan a fabricar buenas historias pero todos esos hechos no deben hacernos caer en la justicia de no valorar en su justa medida el trabajo, la capacidad de superación y el gen ganador de Reyes. Yo soy de Felipe Reyes porque me gusta la gente que construye trayectorias muy por encima de sus condiciones y no hace sino recordarnos que no hay nada más decisivo que una buena mentalidad que alimente el factor diferencial en este juego, la ambición.

Corazón, carácter y… Laso

Entiendo que la mayoría de los éxitos deportivos son merecidos, pero en pocas ocasiones he encontrado tan adecuado este calificativo como para esta Euroliga que ha conquistado el Real Madrid. Conozco a Pablo Laso de “Hola y adiós” pero no ha sido difícil empatizar con un técnico que ha creado uno de los proyectos más atractivos que he presenciado en este deporte.

El partido ha comenzado con el barro que ha propuesto Olympiacos ante el que el Real Madrid no ha tardado en oponer un trabajo defensivo impresionante en el que sólo chirriaba la excesiva atención en Spanoulis que dejaba campo libre a otros compañeros. También ha jugado la memoria y la presión que arrastraba el Real Madrid que ha afectado a determinados jugadores en el comienzo del partido. Por eso ha sido importante la aportación de esos jugadores que han llegado esta temporada y que han cumplido con creces su misión de aportar carácter, experiencia y mentalidad ganadora en este tipo de eventos.  Así lo ha entendido Nocioni, capaz de intimidar a un equipo tan físico como los griegos y marcar el nivel de intensidad que debían imitar sus compañeros.

Frente a ellos Olympiacos ha seguido al dedillo su habitual manual de supervivencia. Normalmente, el paso de los minutos desgasta a sus rivales sobre todo mentalmente por lo incómodo que resulta enfrentar a estos guerreros indomables a los que, de vez en cuando, hasta se les escapan sonrisas cuando van por detrás en el marcador. El mérito del Real Madrid ha residido en su fortaleza mental para agarrarse a su defensa cuando los griegos les llevaban a ataques sin fluidez y con poca circulación de balón. Desde la solidez de su trabajo defensivo y con la aportación de los menos habituales Rivers, Slaughter, Maciulis y Nocioni, el equipo dirigido por Pablo Laso superó un momento de duda donde un parcial de 11 a 0 de los griegos amenazaba con una historia ya conocida. Entonces apareció Carroll, que recordó al de sus mejores días y con sus triples arañó la mentalidad de los  griegos a los que castigó verse con la obligación de hacer un nuevo esfuerzo para meterse en el partido. A fe que lo intentaron pero enfrente ya no estaba el equipo que había perdido dos finales sino el grupo que mejor baloncesto ha hecho en los últimos años en Europa.

Mención especial para Pablo Laso. Desde su llegada el Real Madrid ha recuperado la competitividad y ha sido capaz de construir un proyecto en el que ha sabido evolucionar como entrenador y hacer progresar a sus jugadores. Un técnico con cintura para corregir errores como el que les llevó a llegar tiesos al final de la pasada temporada y con habilidad para identificar los aspectos que marcan la diferencia en los partidos. La dimensión de Laso se ha manifestado en detalles como saber sacar rendimiento en defensa de tipos como Carroll o Rivers, leer los quintetos de “pequeños” que planteaban los griegos y confiar en la mayor calidad de sus jugadores de banquillo, aspecto en el que los blancos superaban a sus rivales. Por  encima de todo, un tipo normal, que ha alcanzado la cima del baloncesto europeo desde la serenidad, la confianza en su método y construyendo la mejor pareja de bases del baloncesto europeo que, incluso en un día no especialmente brillante, también han marcado la diferencia con sus rivales.

Vencer a la memoria

Me cuesta encontrar un favorito para la Final Four de la Euroliga. Más allá del tópico de que, una vez llegados aquí, cualquier equipo puede ser campeón, es difícil concentrar en un equipo más factores que puedan hacernos pensar que parte con más opciones que el resto. Y claro, yo también pienso como la mayoría que, a priori, en las semifinales tanto Real Madrid como  CSKA Moscú parecen mejores que sus rivales pero entonces recuerdo que el presupuesto del Fenerbahce supera por bastante al de los blancos y que los entrena un tipo que sabe un poquito de qué va este tema y que  Olympiacos tiene un alma de superviviente que se adapta perfectamente a los partidos del “todo o nada”.

Me rindo entonces en la tarea de escoger favorito y prefiero centrarme en aquellos factores que pueden resultar decisivos para resolver la incógnita de quién será el campeón de Europa en el año 2015. Pienso en el Real Madrid y me provoca mucha curiosidad saber cómo lidia con el hecho de ser el equipo local. Merece Pablo Laso culminar su obra con un título que se le resiste. Las opciones del Real Madrid pasarán por ser sólidos en defensa, encontrar al menos un aliado en el juego interior (Ayón parece en buen momento) y, por encima de todo, evitar que la ansiedad y la presión lleven al equipo a esos momentos en los que se utilizan demasiados botes, el balón apenas circula y  se abusa del lanzamiento exterior.

Esta competición está llena de historias de héroes que han resultado decisivos para decantar el título para sus equipos pero el Real Madrid menos brillante de la temporada es el que ha olvidado las bondades del juego colectivo y ha intentado ganar los partidos a través, exclusivamente, de la capacidad en el juego “uno contra uno” de sus jugadores exteriores más importantes. El cuarteto Llull, Rodríguez, Rudy y Reyes es diferencial en el Real Madrid. Desde su talento se ha creado un equipo impresionante que roza la excelencia cuando logra implicar a más jugadores en una dinámica positiva, por eso creo que las posibilidades de título pasan porque jugadores como Ayón, Carroll o Nocioni ofrezcan minutos de calidad y superen esa irregularidad que parece acompañarles este curso.

La semifinal frente a Fenerbahce presenta retos difíciles para Laso y su grupo. Los turcos juegan numerosísimas situaciones de “pick and roll” que medirán al Real Madrid desde los primeros minutos. Queda pendiente ver el plan de partido de Obradovic y si se atreve a retar a los locales jugando “a ritmo” o si opta por arriesgar menos y jugar con la ansiedad que puede suponer a los blancos ver que no anotan con fluidez y no pueden encontrar canastas en transición. El Real Madrid tiene ventaja en la posición de base y los turcos tienen más talento en jugadores como Goudelock, Vesely, Bogdanovic, Preldzic o Bjelica.  No cabe duda del potencial del Fenerbahce pero el Real Madrid se impondrá si domina el rebote (ojo con esto que es el termómetro del Real Madrid esta temporada) y si exprime al máximo esos minutos que tienen los turcos en todos los partidos donde sus jugadores parecen desconectar y hacer la guerra cada uno por su lado.

¿Por fin, Teodosic?.  Personalmente, uno de los alicientes que presenta esta Final Four es observar si Milos Teodosic culmina la que puede haber sido la mejor temporada de su carrera. El base serbio es un talento impresionante pero ha pegado algún petardazo que otro en este tipo de citas. El CSKA comparte con el Real Madrid un par de detalles. Como los blancos, también luchará contra su historia reciente y también, en sus peores momentos, echa en falta mayor aportación anotadora de sus jugadores interiores, aun así, ningún equipo en Europa ha jugado mejor baloncesto hasta ahora del que han exhibido los rusos en varios de sus partidos de esta edición de la  Euroliga .

Scariolo y los retos pendientes

Bueno, pues ya tenemos seleccionador. Sergio Scariolo será el encargado de dirigir al combinado español en su camino para disputar los Juegos Olímpicos a través, esperemos, del próximo Europeo que se celebrará este verano. La elección del técnico italiano no puede considerarse una sorpresa a tenor de las particularísimas limitaciones que rodean a la designación del seleccionador. Por tanto, la pregunta que nos debemos hacer, ya que el abanico de candidatos estaba restringido, es si Scariolo era la mejor opción posible de las disponibles y la respuesta es que hay argumentos bastante sólidos para pensar que, por lo menos, era tan buena como otras que se pudieran presentar.

La Federación Española de  Baloncesto ha optado por un  técnico que demostró entender a un grupo peculiar y supo sacar, en muchas ocasiones, un gran rendimiento a todo el potencial del que disponía. La delicada situación que se originó tras el fiasco del último Mundial obligaba a una reflexión respecto a cómo afrontar los siguientes pasos. Una alternativa era apostar por una cara nueva, alejada para lo bueno y para lo malo de la inercia de la FEB y que pudiera aportar nuevas ideas y revitalizar a un grupo cuyo núcleo duro cuenta  con muchos partidos internacionales a sus espaldas. Particularmente, esta idea me parecía atractiva. Esta opción se limitó desde el momento en que no ha existido ninguna voluntad por parte de nadie de cambiar la norma que impide a técnicos de la Liga Endesa que puedan ejercer su labor como seleccionadores (aunque en otras ocasiones, cuando interesó de verdad, se buscaron “recursos” para burlar la ley).

Por tanto, el pasado de Scariolo al frente de la selección y el aval de los jugadores parecen motivos suficientes para no calificar como ninguna locura su elección. A partir de aquí, a pesar del potencial de los nuestros, cabe pensar que la tarea del nuevo técnico no será sencilla con muchos retos por resolver.

Dos almas. La sensación que ha dado el equipo en las últimas citas ha sido de cierta inconsistencia en momentos trascendentales y de que la abundancia de recursos ha sido en muchas ocasiones una debilidad más que una virtud. Scariolo tiene el reto de conjugar un determinado estilo de juego que lidera el Real Madrid con el extraordinario juego interior que puede presentar España. Las características de los Llull, Rodríguez y Rudy Fernández hace pensar que esta selección tiene capacidad para ejecutar un juego más dinámico y agresivo. Esta opción debe compensarse con la capacidad e influencia en el juego de los hermanos Gasol, auténticos faros de este grupo.

¿Quién y cómo?. Resuelto el interrogante del capitán,  queda resolver el dilema de los tripulantes. Parece que la presencia de Scariolo y el reto de obtener un pasaporte para los Juegos Olímpicos ayudará a que los hermanos Gasol, Navarro, Reyes y compañía puedan prolongar su compromiso con España. Descartado, o casi, Ricky Rubio y con muchas dudas, Calderón, el dilema Ibaka-Mirotic parece resolverse en favor del segundo por los problemas físicos de Ibaka y porque Mirotic es un jugador con unas características a las que Scariolo ha sabido sacar partido habitualmente. Si se confirma su presencia, España contará con un “cuatro” que habilite espacios a los hermanos Gasol y que amenace desde posiciones exteriores aunque perderá la capacidad intimidatoria de Ibaka. Indudablemente, la primera presencia de Mirotic con la selección absoluta generaría una gran expectación.

La transición pendiente. Es evidente que se ha echado de menos en los últimos campeonatos algún paso adelante de “nuevos” jugadores. Estamos sin duda ante una asignatura pendiente que se debe resolver en este ciclo. Una cosa es que no debamos de jubilar antes de tiempo a tipos que están rayando a un nivel excepcional y otra que no aparezcan jugadores que puedan asentarse en un rol sólido en el grupo. Scariolo deberá empezar a resolver si jugadores como Llull (en otro rol), Claver, Suárez, Pau Ribas, Abrines, Dani Díez o Guillermo Hernangómez están listos para empezar a ser jugadores útiles en este equipo y, amparados en el paraguas de los Gasol, Rodríguez, Rudy, Navarro y compañía, acumular experiencias para liderar a España en el futuro. Hace falta que España (y me refiero al equipo y todo lo que le rodea) abra sus ventanas y deje entrar nuevos aires y nuevas ilusiones que se llenen de la confianza del grupo y que le quiten un pelín de soberbia.

Corazón, deseo y estrellas

La primera ronda de los Play Offs de la NBA no ha sido gran cosa, la verdad. A diferencia de temporadas precedentes ha existido mayor desigualdad y demasiados partidos que se han decidido pronto. La excepcional serie entre los Clippers y los actuales campeones, San Antonio Spurs, ha compensado con creces lo vivido en otras eliminatorias. Los Spurs tuvieron la opción de cerrar la serie en casa pero, sorprendentemente, dieron muestras de debilidad y abrieron la posibilidad al equipo californiano de seguir progresando en la competición.

Si tuviera que elegir dos aspectos por los que han ganado los Clippers diría que estos son, “piernas” y “hambre”. En el aspecto físico, los Clippers partían con algo desventaja por la escasa confianza de Doc Rivers en sus jugadores de banquillo. Pese a ese hecho, la sensación es que físicamente superaban en alguna posición a unos Spurs a los que les ha faltado algo de frescura en jugadores como Parker o Ginobili, menos determinantes y más erráticos de lo que acostumbran. A quién no se le puede reprochar nada es al excepcional Duncan. Ni la derrota de su equipo nos debe evitar rendir pleitesía a este jugador legendario que ha mantenido a su equipo en la serie hasta el último segundo. No serán motivos deportivos y de rendimiento los que puedan hacer que Duncan tome la decisión de retirarse, con 39 años a cuestas aun es de los mejores jugadores interiores de la competición.

Tim Duncan ha liderado la respuesta del campeón ante el empuje de los Clippers. La franquicia de Los Ángeles ha jugado con una determinación y confianza extraordinaria. Los Clippers han sido un equipo con mucho corazón guiados por el empuje que supone enfrentarse y tener la opción de poder derrotar al vigente campeón. Es inevitable no realizar una mención especial a sus dos jugadores franquicia. Chris Paul ha exhibido el liderazgo que se espera de un jugador de su clase. A partir de su dirección, los Clippers han sabido involucrar a diferentes jugadores para castigar la defensa de los Spurs que, todo hay que decirlo, ha estado lejos del nivel exhibido en las últimas finales. Si Paul ha sido importante, Blake Griffin ha exhibido en la serie una dimensión diferente de jugador que ya venía anunciando en los últimos meses. Griffin ya es algo más que un habitual en las 10 mejores jugadas de la semana, de ser básicamente un “finalizador” ha pasado a ser un tipo capaz de generar para sus compañeros y mejorar en gran medida su toma de decisiones. Ahora, y no antes, Griffin sí es la súper estrella que nos anunciaban y un jugador capaz de elevar el nivel de su equipo más allá de sus números.

Honor para los Spurs. El futuro de los de San Antonio estará vinculado a las decisiones de jugadores como Duncan y Ginobili. Las piernas del jugador argentino han exhibido síntomas parecidos a los que nos deja atisbar Navarro con el Barça. A pesar de este hecho aun quedan buenas dosis de baloncesto en Ginobili, con menos minutos quizás. Personalmente, a pesar de la derrota, los Spurs no me han dado la sensación de ser un equipo amortizado. Evidentemente, necesitarán retoques y algún jugador con la barriga menos llena de títulos pero no cometeré el error de enterrarles y más viendo el nivel de Duncan.

Crónica del ocaso

Me tiene ganado el corazón de Olympiacos. El conjunto griego ha incluido en su ADN una asombrosa capacidad para agarrarse a los partidos, vivir al límite y saber manejarse como nadie en los momentos decisivos. Cuando los demás tiemblan y dudan, más certeros se muestran los Spanoulis, Printezis, Mantzaris y compañía. Desgraciadamente, su última víctima ha sido el Barcelona, que no tendrá la oportunidad de jugar una Final Four, uno de los objetivos de una temporada que sólo tiene la Liga Endesa como única tabla de salvación después de no haber podido conseguir ni la Súpercopa, ni la Copa.

La serie contra Olympiacos ha exhibido todas las carencias del conjunto catalán. La plantilla es magnífica, sin duda, pero su propio exceso ha generado situaciones complejas que han dado la sensación de ser más un freno que un impulso. Además, mentalmente, el grupo no ha demostrado ser lo suficientemente sólido para afrontar esos momentos de los partidos donde no se juega sino que se compite.

- El base, los bases. El base del Barcelona campeón de Liga era Marcelinho Huertas, los bases del Barcelona actual son Satoransky y el propio Huertas. A priori, el combo actual supera la pareja que hacía el brasileño con Víctor Sada. Satoransky es un fichaje magnífico por su margen de progresión y su impacto en defensa y rebote pero ese último minuto del cuarto partido quizás hubiera sido otra cosa con el mejor Marcelinho en pista. La realidad es que la irrupción del jugador checo ha limitado mucho a Huertas que, como ha demostrado en su trayectoria, sólo ha rendido al máximo cuando ha tenido la sensación de ser el base titular de su equipo. Pascual aun tiene pendiente lograr que dos grandes jugadores den un gran rendimiento a una posición algo que, por ejemplo, Pablo Laso ha logrado en el Real Madrid con los “Sergios”.

- Los seis magníficos. Navarro, Oleson, Abrines, Hezonja, Thomas y Jackson. Impresionante leer la nómina de jugadores exteriores del Barcelona. La realidad está siendo distinta. En este caso, “más es menos”. Para empezar, uno de ellos casi siempre ni se viste y para el resto la falta de un rol estable no les asegura una buena evolución. Navarro es incuestionable aunque sus piernas no son lo que eran y Thomas es un jugador más específico en la posición de “tres”. Para el resto la situación no es nada sencilla. Abrines y Hezonja acusan la falta de continuidad, Oleson es un valor seguro pero en la serie ha dado muestras de cierto apocamiento y Jackson simplemente no tiene espacio. Hay veces que los equipos crecen por la competencia y en otras ocasiones empiezan a desangrarse porque la abundancia de recursos acaba por impedir que se establezcan unos roles determinados.

- Doellman como ejemplo.  No seré yo tan iluso de escribir que Doellman no es un jugador para el Barcelona pero el club catalán ha evidenciado ciertas costuras del jugador norteamericano. Sus limitaciones defensivas llaman más la atención en un equipo tan trabajado en este aspecto como el azulgrana y quizás Doellman ha ejemplificado como nadie esa falta de carácter competitivo del Barça. No es problema para Doellman que yo tenga esa sensación sino que Xavi Pascual también parece tener dudas sobre su rendimiento ya que ha limitado sus minutos en pista según ha ido avanzando la serie.

- Revolución o renovación. El desenlace de la Liga Endesa dará una pista sobre hasta donde llegará el siguiente proyecto azulgrana. La casi segura marcha de Tomic pondrá a prueba a Joan Creus que buscará seguro algo más de capacidad atlética para complementar a Pleiss (que entiendo que seguirá). A partir de ahí, veremos…

Por qué Curry, por qué no los Warriors

Creo que Stephen Curry merece ser el MVP de la temporada regular de la NBA. Su juego ha sido clave para que su equipo haya obtenido el mejor registro de la Liga y merece reconocerse la aportación de un tipo que, desde que aterrizó en la competición, ha evolucionado hasta alcanzar el estatus de súper estrella. Curry es una delicia para los que pensamos que, en la época de los atletas, la diferencia se puede marcar por las habilidades técnicas. En este campo, pocos jugadores son tan agradables para la vista como el base de los Warriors.

Reconocer a Curry no quita méritos a otros candidatos, especialmente James Harden y Russell Westbrook. Harden es un anotador espectacular que ha logrado incrementar durante el curso su influencia en más apartados del juego. Su liderazgo en los Rockets es incuestionable y, si mantiene su nivel actual, el equipo tejano es aspirante a todo. Por su parte, Westbrook ha realizado un esfuerzo impresionante para que los Thunder tuvieran opciones de disputar los Play Offs. Finalmente, no ha logrado su objetivo pero no conviene olvidar el enorme margen que dio la franquicia en la primera mitad del campeonato durante los periodos de convalecencia de Durant y el propio Westbrook. Estamos ante  un jugador con gran capacidad de conexión por la pasión que le pone al juego y al que quizás le falte algo de pausa o estar mejor dirigido para lograr que su impacto tenga más trascendencia en el colectivo.

El MVP se resolverá en algunas semanas cuando el desarrollo de los Play Offs de la NBA ya nos hayan dado alguna pista de cómo se desenvuelven los equipos. Si fuera por el rendimiento en la Liga Regular apostaríamos sin dudarlo por una final entre Golden State Warriors y Atlanta Hawks, pero los Play Offs son otra historia y hay aspectos que pueden hacernos pensar que no todo será tan fácil para los líderes de las conferencias. Los Warriors tienen talento, descaro, pasión y puntos en las manos de varios jugadores pero el Oeste tiene mucho nivel y cuando el partido entra en terrenos más físicos e intensos pueden ser menos fiables frente a otros conjuntos con un poco más de cuajo. Esa es la duda que me genera el equipo dirigido por Steve Kerr, cómo sabrá manejarse en el terreno donde no se concede una canasta fácil, el nivel de contacto se eleva y entran en juego individuos con un amplio conocimiento del terreno y con algo más de colmillo competitivo.

Menos talento que los Warriors tienen los campeones de la Conferencia Este, los Atlanta Hawks, sin embargo no son pocas las virtudes que ha mostrado el equipo de Mike Budenholzer. La manera en que comparten el balón y todos sus jugadores tienen espacio para rendir al mázimo es su principal aval para pensar que pueden progresar sin problemas hasta las finales de conferencia. Me apetece mucho ese presumible duelo con los Cavaliers de Lebron James, con más calidad pero menos cohexión que unos Hawks que están ante una oportunidad histórica de alcanzar un hito por el que muy pocos podíamos apostar a principio de temporada.

La sonrisa del maestro

Mira que el partido tuvo momentos interesantes y la gesta de Gran Canaria merece de por sí todos los elogios, pero siempre asociaré el encuentro que clasificó al “Granca” para la Final de la Eurocup con  esa imagen de Aíto García Reneses retirándose en soledad a los vestuarios mientras sus jugadores celebran eufóricos su hazaña.

Esa medio sonrisa que acompaña su pausado caminar mientras mira al público y les aplaude agradecido, es la imagen que explica por qué un señor que ha conseguido todo tiene la motivación de seguir enseñando y disfrutando de una profesión que le debe muchísimo. Y reconozco que yo soy de los que en su momento pequé y en algún instante de las aventuras andaluzas de don Alejandro llegué a pensar aquello de “qué necesidad”, porque  quizás había perdido algo de poder de transmisión a los grupos. Afortunadamente, el tiempo nos ha permitido la oportunidad de seguir disfrutando de las ideas de un técnico particularísimo, al que, como tantos otros, no se le ha valorado en su justa medida.

Hay en esta etapa de Aíto todas las ideas que han marcado su trayectoria adaptadas a su propio ciclo vital. Sus gestos están medidos porque no tiene necesidad de atender a más factores que a los necesarios, enseña más que entrena y logra inculcar a sus grupos las ideas que han definido su trayectoria, trabajo en toda la cancha, ritmo alto de juego, poco espacio para la ausencia de actividad  y esa habilidad para pulir talentos. Este “Granca” de Aíto es un dragón de tres cabezas, las de su técnico y las de dos bases nacionales ideales para construir grupos sólidos. Albert Oliver y Tomás Bellas son parecidos, a la vez que complementarios,  y  tienen su mejor cualidad en que cuesta encontrarles alguna carencia. El reto que les espera en la final es mayúsculo con el base de Khimki, Tyrese Rice, habituado a ser decisivo en encuentros de máxima trascendencia.

El mérito de Gran Canaria viene determinado también por el camino escogido para afrontar los retos. Nada de esperar a que el otro falle sino una clara intención de llevar la iniciativa en todos sus partidos y de exprimir al máximo los recursos de los que dispone la plantilla. Un equipo sin figuras, con un proyecto de estrella como Tavares, que ya ha marcado diferencias en muchos partidos,  y con muchos jugadores ambiciosos con ganas de no dejar pasar la oportunidad de vivir un momento excepcional en sus carreras. El nuevo ciclo del club después de abandonar el Centro Insular de Deportes no puede comenzar mejor y, seguramente, la plantilla seguirá creciendo después de esta dosis de confianza para poder disputar los Play Offs de la Liga Endesa. Y ahora vendría aquello de que la final ya es un premio y todas esas cosas pero no pienso escribirlo no sea que, por casualidad, le de por leer este blog al entrenador de Gran Canaria, a ver si os vais a pensar que por no pasarse todo el partido gritando o con un pie dentro de la cancha no le gusta ganar más que a nadie.

Los males del “Fuenla”

No sé si un milagro, pero lo cierto es que Montakit Fuenlabrada necesitará ganar la mayoría de los siete partidos que restan por disputarse de la Fase Regular de la Liga Endesa para librarse de uno de esos dos puestos que marcan el descenso últimamente más “virtual” que otra cosa. La esperanza para el grupo dirigido por Hugo López es que su imagen en los partidos habla de que el equipo está vivo y se muestra competitivo aunque cada derrota que acumula es una piedra más en la mochila para afrontar el siguiente envite.

El club madrileño ha sido un modelo de gestión en los últimos años. Su proyecto pasaba por acceder a jugadores en crecimiento que aprovecharan el escaparate que supone jugar en la Liga Endesa para promocionarse, evolucionar y dejar un rendimiento económico al club además de su aportación deportiva. Además, siempre han tratado de tener un especial cuidado con los jugadores de su cantera por los que han apostado y en los que han invertido recursos para intentar darles unos medios formativos muy adecuados. Frente a una situación económica precaria, Fuenlabrada ha sabido sobrevivir durante muchos años con una identidad propia y exhibiendo una rebeldía digna de todo reconocimiento.

La situación actual del “Fuenla” refleja lo dura que es la Liga Endesa y cómo cualquier despiste te puede llevar a una situación límite. Las expectativas a principio de temporada no hacían presagiar esta situación actual y parecía que Ferrán López había vuelto a armar un equipo con ciertas garantías para no pasar apuros dirigido por un técnico de probada solvencia y conocedor del club como Luis Casimiro. La realidad con el caminar de las jornadas empezó a mostrar un grupo poco sólido, con un buen puñado de jugadores irregulares y un anotador espectacular como Andy Panko, admirable, sin duda, pero “sospechoso” de no ayudar a generar grupos ganadores. El cese de Luis Casimiro dio la oportunidad a Hugo López de tomar el mando de un equipo ACB. Su llegada pareció relativizar al equipo pero la realidad que pesaba en la época de Casimiro ha vuelto a imponerse.

La posición de base es probablemente la que más está delimitando el rendimiento de los madrileños. La idea era confiar en dos jóvenes como Dani Pérez y Alberto Díaz. Ambos tendrán muchos años en esta Liga pero probablemente aún no tienen la madurez y el conocimiento del juego suficiente para ser bases titulares de un grupo que, como todos, pero quizás en mayor medida, reclama directores de juego más estables para sacar el mejor rendimiento de determinados jugadores. Tampoco la llegada de Mayo parece haber arreglado el problema en la dirección por lo que la soledad de Panko parece que crece cada jornada mientras mira a un lado y a otro para ver quién se suma a su causa. Un día es Clark, otro día Burtt, a veces el interesante Akindele y últimamente Cvetkovic, pero pocos días se suman todos ellos a la vez.

La frustración para Fuenlabrada viene además porque sus rivales en la lucha por evitar la salvación, como Bruixa D´Or Manresa, Baloncesto Sevilla, con Luis Casimiro al frente por cierto, y Morabanc Andorra, parecen estar en su mejor momento de juego de toda la temporada. Sólo Gipuzkoa Basket, de los de abajo, parece dar síntomas de debilidad pero aún está lejos de los madrileños que tendrán un rival más importante que los rivales a los que se enfrenta, su propia ansiedad.

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Copa Colegial ABC en Facebook - 30 Noviembre 2012 - 10:10pm
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 Ideas para mejorar en entrenamientos y partidos. 1ª parte / Estrategia, dirección de partido y detalles. 2ª parte / Cuidado del entrenador y planificación. 3ª parte. / Foco del entrenador. 4ª parte

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