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Formación integral del jugador de baloncesto. Francísco Rodríguez Plasencia.

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Formación integral del jugador de baloncesto. Fran Rodríguez PlasenciaFORMACIÓN INTEGRAL DEL JUGADOR DE BALONCESTO

Cuando Juanjo me planteo la charla me dijo que filosofara un poco y eso es lo que he hecho.

Primero una cuestión estadística sobre la importancia que puede tener el baloncesto como fuente de ganarse la vida en los jugadores que entrenamos. En la ACB hay una media de 4,8 jugadores españoles por equipo, siendo el que más españoles tiene el Fuenlabrada con 7. En las categorías LEB el número total de españoles es de 371 lo que significa el 60 % de los jugadores de estas competiciones. Como conclusión es muy difícil llegar a ser profesional jugando al baloncesto y depende de un número de factores difíciles de controlar. Para la
mayoría de los entrenadores participar en la formación de algún jugador de elite es una casualidad, pero, si participamos en la formación de un motón de personas.

La cuestión por tanto es ¿Para qué les sirve el baloncesto a la mayoría de los jugadores que lo práctica? Es una formación para otros aspectos de la vida, pero ¿Realmente se consigue o es sólo un divertimento? ¿Los entrenadores se preocupan de la formación integral de sus jugadores o sólo les preocupa su rendimiento en la pista?

¿Qué es la formación integral de un jugador? Incluye tanto la parte deportiva, la parte humana y la educación académica.

Estamos en una época en que el individualismo y la falta de compromiso son la tónica dominante. El baloncesto debe contribuir a luchar contra este problema ¿Cómo? planteando claramente a los jugadores que es un deporte de equipo en el que cada uno debe aportar lo mejor que tiene, el entrenador debe tener la responsabilidad de potenciar, valorando públicamente las acciones que son menos vistosas, debemos entrenarnos en detectar estas acciones y en ponerlas de manifiesto en entrenamientos y partidos. El compromiso y la responsabilidad, dos grandes valores, se enseñan con pequeños detalles, que no debemos descuidar nunca, como: la puntualidad, la asistencia, la escucha atenta, el respeto a compañeros, árbitros y rivales. El tema de los árbitros es sin duda el que menos cuidamos los entrenadores, pensemos dos veces antes de hacer un mal gesto a un árbitro las consecuencias que tienen para el jugador son desastrosas en su formación. El árbitro, como el profesor, los padres, el entrenador, la policía, son figuras de autoridad que no podemos desprestigiar, haciéndolo con una de ellas todas sufren las consecuencias. El respeto a compañeros es algo fundamental, los malos gestos, las críticas al más torpe deben ser cortadas de raíz, exponiendo claramente al jugador que la forma correcta de comportarse y de asumir los errores.

La exigencia en el trabajo requiere un análisis muy detallado. Seguramente es deformación profesional, desde que la idea de que el aprendizaje tiene que ser divertido llego a las escuelas, nos encontramos con un serio problema de fracaso escolar, es cierto el problema no es tan sencillo, pero este es un factor. Tenemos que transmitir a nuestros jugadores que para mejorar en baloncesto hay que repetir gestos, hay que trabajar con la máxima concentración y en ocasiones los entrenamientos no tiene que ser sólo diversión por diversión, hemos de transmitir la importancia de hacer bien el trabajo de cada ejercicio por el mero placer de hacer las cosas bien. Algunos podéis criticar palabras como trabajo y repetir, por considerarlas que no debe estar asociadas a la idea que en los últimos años ha predominado de juego por encima de todo, bajo mi punto de vista os equivocáis, son conceptos que tenemos obligación de recuperar y transmitir a nuestros jugadores porque son valores que les duraran siempre. Recuerdo cuando hice los cursos de monitor la importancia que se deba a los juegos, y está bien que haya juegos en los entrenamientos, pero también tiene que haber ejercicios en que se exija una correcta ejecución junto con una gran actividad física y metal.

La disciplina, la otra palabra tabú en los últimos años en el mundo de la educación. La etimología de disciplina, se vincula con el verbo latino "discere", que equivale a aprender, y con la palabra derivada, "discipulus", es decir, discípulo: quien aprende o quien se deja enseñar. Disciplina se refiere al orden necesario para poder aprender y su aparición como concepto está asociada con el aprendizaje. Por continuar esta idea de la filosofía voy citar a Fernando Sabater, en su libro "El valor de educar" hace una comparación valiosa y actual. Afirma que al admirar la frondosa hiedra que adorna el jardín, comprendemos que ha crecido como lo ha hecho gracias al apoyo firme que le brindó la pared que cubre. A la vez que le proporciona sustento, ese muro oponía resistencia a su desarrollo. En otras palabras, al limitar y ordenar el que podría haber sido su crecimiento anárquico, la pared permitió que la hiedra se elevara en lugar de reptar a ras del suelo. En uno de los párrafos de su obra subraya que: "Los niños crecen en todas las latitudes como la hiedra contra la pared, ayudándose de adultos que les ofrecen juntamente apoyo y resistencia. Si carecen de esa tutela, no siempre complaciente, pueden deformarse hasta lo monstruoso.

Por tanto el objetivo es conseguir una gran disciplina desde que los jugadores/as son muy pequeños, a la hora de llegar a entrenamientos y partidos, en la forma de realizar los ejercicios, en la forma de prestar atención a las explicaciones, para mi es fundamental que todos los jugadores guarden la máxima disciplina para atender cuando estoy explicando. Tenemos la obligación de estar atentos a este valor porque nuestros jugadores nos lo agradecerán en el futuro. No debemos ser como nuestros propios jugadores que buscamos la recompensa inmediata, nos dejamos engañar por la necesidad de que el jugador joven nos admire o aún peor que busquemos sólo caerle bien, bajo mi punto de vista cuando uno hace de muro de contención al descontrol, no cae bien, pero dejar pasar el tiempo y veréis como la buena disciplina es bien agradecida. También lo dice el refranero español “quien bien te quiere te hará llorar”. La disciplina en el juego también enseña que no puedo actuar sólo bajo mis deseos, establezcamos unas normas de juego que permitan el desarrollo del jugador pero dentro de los límites del beneficio para el equipo. Por ejemplo ejercicios con los botes limitados o sin bote, la obligación de dar un número de pases, no tirar hasta conseguir un determinado objetivo. Son todas formas de disciplina que ayudará al discípulo como jugador y como persona.

La técnica individual tambien es una disciplina que requiere práctica y repetición. Puede que aquí tengamos controversia porque también esta muy de moda decir que el jugador debe expresarse libremente en su forma de jugar, que los gestos técnicos nos son tan importantes. En esto, mi pensamiento ha pasado por etapas, como la moda, y ahora creo que estoy volviendo un poco al pasado, creo cada vez más que es necesario una buena ejecución técnica, debemos trabajar para conseguirla. Ahora tengo en clase una magnífica estudiante que además es una gran pianista, todos los días hace al menos 45 minutos de ejercicios de dedos, por lo que me ha contado, son ejercicios básicos de técnica para mover los dedos por el piano sin los cuales no se puede luego desarrollar la creatividad para tocar, porque no tocas bien, pues en el baloncesto es lo mismo. Una crítica a este idea “ pero si mi chicos/as sólo van a jugar la liga municipal”. Les va a hacer mucho bien el desarrollar la capacidad de sacrificio para hacer ejercicios repetitivos. Para dominar un gesto hay que repetirlo un millón de veces, oí o leí en alguna ocasión.

Otra bonita y denostada palabra en los tiempos actuales. Sacrificio, que tiene de malo, su etimología viene del latín sacrum-facere, que significa “hacer sagrado”; en otras palabras hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada para ofrecerla a Dios por amor, porque nos cuesta trabajo hacerlo. ¡Uff! de nuevo la palabra trabajo que mal sueno esto. Pues si es necesario hacer el sacrificio de entrenar cuando a uno no le apetece, de hacerlo en los periodos de vacaciones, aunque mi equipo sólo vaya a jugar la liga local porque es necesario que los chicos sacrifiquen algo para que aprendan lo que significa.

La capacidad de frustración. Nuestro jóvenes actuales no la tienen porque les hemos enseñado los adultos, responsables de lo que ocurre, que el placer se puede conseguir de forma inmediata, siendo sólo necesario provocar el enfrentamiento con los adultos para que estos cedan a los derechos que tienen los jóvenes a ser felices. Tenemos que asumir que en ocasiones hay que decir no a los deseos de los jugadores/as.

En una aplicación más práctica debemos buscar situaciones que ponga a nuestros discípulos en la opción clara de fracasar, contra rivales superiores, en ejercicios con dificultades añadidas. Pero nosotros como entrenadores también tenemos que estar preparados para asumir el fracaso y enfrentarnos a él. En alguna ocasión leí que pensar en el fracaso es el preludio de fracasar, pero no esto de acuerdo, en cualquier competición siempre hay sólo un ganador por tanto los demás tendrán una sensación de fracaso que deberán superar. Debemos aprender afrontar cada resultados adverso como una oportunidad para analizar lo que se puede mejorar en un delicado equilibrio con que nuestros jugadores sufran la sensación de fracaso no tiene nada malo caer y sentirse mal por un tiempo, lo importante es ser capaz de rehacerse. Si ganas siempre con tu equipo busca alguien que te pueda dar un pequeña paliza si pierdes siempre busca a alguien al que puedas ganar y entonces se generoso en tu actitud. Saber gestionar el éxito es algo fundamental, de hecho para los jugadores jóvenes que alcanzan muy pronto la elite es un tema fundamental.

He hablado hasta aquí de un motón de cuestiones de carácter personal, no quiero dejar de lado la cuestión académica. Cotilleando en Internet leí este párrafo en unas reflexiones que publica Alfonso Reyes en la página de FEB donde tiene un blog “Con la perspectiva que me da el año y medio como jubilado del baloncesto profesional puedo asegurar que la mejor inversión que he podido hacer en este tiempo ha sido mi carrera de ingeniero. Y no lo digo precisamente por el sueldo ( ya me gustaría el de hace unos años), sino por todos los beneficios que me da y espero seguir consiguiendo en los próximos 30 años de vida laboral”

Una reflexión que nos debe hacer reflexionar a todos, pero especialmente con los que trabajan con jugadores de elite. Cuando yo llegue a Fuenlabrada, hace unos 9 años, el club tenía muchos menos recursos que cuando me marcha hace casi 2 temporadas, sin embargo había un tiempo de tutoría para que los jugadores/as pudieran hacer los deberes en las oficinas del club, los entrenadores recogíamos las notas, y hablábamos con los padres de los jugadores cuando estas eran malas. Cuando me marché, ya no existía esa ayuda, esa despreocupación por las cuestiones académicas es algo generalizado. Esa permisividad cala en nuestros jugadores/as porque ahora mismo suspender 7 no está mal visto, se considera normal, esta normalidad hace un daño muy grande a los jóvenes, Tenemos la obligación de estar pendientes de la vida académica de nuestros jugadores. Si tienen la opción de llegar a la elite, bajo mi punto de vista, y si que yo tenga experiencia en jugadores de alto nivel, creo que será más fácil triunfar en un mundo tan complejo y competitivo si se tiene la cabeza bien estructurada, lo cual es muy complicado sin una mínima formación académica. Además como corrobora Alfonso Reyes hay vida después del baloncesto para la cual es necesario estar bien formado. Por ser práctico, si hay qua apartar del equipo a un jugador con bajo rendimiento académico a pesar de que sea el mejor del equipo, porque tenemos que enseñar a nuestros jóvenes que cada acción tiene una consecuencia, que debemos ser responsables de nuestros actos y obligaciones.

Y la formación de elite es otro tema que quiero tratar desde el máximo respeto a los entrenadores de los equipos de elite de Madrid. ¿Por qué en los últimos años tan poco jugadores de Madrid están llegando a la máxima competición? ¿Por qué los equipos de Madrid de clubs no consiguen buenos resultados en los campeonatos de España en las diferentes categorías? Sin saber el qué, algo no se está haciendo bien porque los físicos de los jugadores que veo son realmente formidables pero luego les falta capacidad competitiva. Dicho así queda muy bonito pero algo etéreo, vayamos a un caso concreto Carlos Jiménez para mi un ejemplo claro de lo que es competir, en la Euroliga hay jugadores con físicos portentosos más jóvenes que él con un menor rendimiento, ¿Por qué? Carlos Jiménez es un jugador con gran disciplina y capacidad de sacrificio para realizar aquello que es menos vistosos pero resulta más útil para el equipo, es posible que sea algo que no se pueda enseñar o quizás sí, no estoy seguro, porque he de reconocer que yo no le he sabido hacer muy bien, es pongo otro ejemplo Felipe Reyes fundamental en su equipo donde se encuentran compañeros con físicos portentosos él está consiguiendo llegar a nivel de eficacia en términos de valoración estadística muy buenos seguramente porque tiene una gran capacidad para la constancia, es el caso del número de rebotes ofensivos que coge, cierto que es rápido y su envergadura es mayor de lo que cabría esperar por su altura, pero hay que estar siempre hay, además sigue mejorando técnicamente cada año, en base a, por las noticias que me han llegado su trabajo en las repeticiones de la técnica individual. Por tanto la capacidad competitiva es conseguir un buen rendimiento en términos estadísticos en los partidos pero tiene como base el trabajo técnico en los entrenamientos y el desarrollo de la capacidad de sacrificio para realizar las acciones menos vistosas del juego que requieren más concentración y esfuerzo físico continuado como la defensa o el rebote. ¿Cómo desarrollar esta capacidad competitiva? No tengo una respuesta sencilla tengo algunas ideas de las que no estoy muy seguro. Se debería ser más exigente con el trabajo defensivo de los jugadores, por ejemplo el último año que entrené en Fuenlabrada mi equipo era de los pocos que hacia presión en toda la pista gran parte del partido, veía muchas defensas en que jugadores con buen físico se protegía concediendo mucho espacio a sus atacantes. Jugadores muy grandes con buena habilidad técnica pero que rehuían el contacto físico. Jugadores con buenos físicos que sólo buscaban la penetración y no tiraban. Creo que se debe forzar al jugador en formación a hacer aquello para lo que no está tan preparado. También he visto en la última fase final junior que el juego pasaba en gran medida por el tiro de 3 puntos que en el futuro con el cambio de la línea de 3 me parece que tendrá menos peso (ese es otro tema).

También he llegado a una pequeña conclusión si un jugador español quiere triunfar es mejor que vaya a un club con poco dinero donde tenga que jugar si o si. Por ejemplo Fuenlabrada donde has surgido una nueva estrella Saul Blanco, se produjo el renacimiento de Marco Tomas y la explosión de Andres Miso. Tengo claro que la única forma de mejorar es jugar partidos de competición al máximo nivel que el jugador pueda enfrentar, después de un trabajo continuo de mejora en los entrenamientos, no habré visto yo días a Saul Blanco trabajando bote parada y tiro con Mariano el ayudante de Casimiro en Fuenlabrada.

Estas son algunas reflexiones, muy rápidas. El tema es complejo, e interesante para debatir, seguramente no haya una respuesta sencilla pero somos una de las comunidades con más licencias de jugadores y su presencia no se ve reflejada en el número de jugadores en la elite ni en los resultados en los diferentes campeonatos de España.

Sé que esta última parte del debate, la formación de elite, puede ser la más interesante pero me gustaría que no dejásemos, de discutir la formación de las personas a las que entrenamos. ¿Qué hacemos para educar en el compromiso? ¿Qué hacemos para desarrollar la disciplina y la autodisciplina? ¿Cómo podemos ayudar a que las cuestiones académicas sean muy importantes para los jugadores? ¿Cómo podemos ayudar a mejorar nuestra sociedad desde el baloncesto? ¿trabajamos juntos padres, colegio, entrenador? O como me ocurre a mi trabajo en el instituto somos una isla, necesitamos hacer una reflexión seria de cómo educamos a la juventud desde todos los que participamos en esta formación.

 

 

 

 

 

 

 

 

Francisco Rodríguez Plasencia

 

Creado en: 2009-02-06 17:37:12 +0100

El pasado 12 de diciembre se celebró el segundo de “Los debates de San Agustín” de esta temporada, tras el celebrado el 19 de septiembre, con la presencia de Joan Plaza y Jota Cuspinera.

En esta ocasión los invitados fueron Francisco Rodríguez Plasencia, que era el encargado de exponer, Jota Cuspinera, Tonín Llorente, Jose Luis Llorente y Gabriel Alemany.

Fran eligió dos temas para su exposición:
“Formación integral del jugador de baloncesto: primero la persona, luego el jugador”
“Por qué los jugadores de Madrid no llegan a la elite”

El debate empezó con una emotiva presentación de Fran por parte de organizador del debate, Juan José Hernández, con un “Soy entrenador por él, qué más puedo decir” para empezar, y un “Gracias, Fran” para acabar.

Fran inició su carrera como entrenador hace 23 años. Baloncesto 86, Escuelas Pías de Aluche, Maristas San José, Universidad Carlos III, Arcángel, Fuenlabrada y San Agustín han sido los clubes en los que ha entrenado. De Escuelas Pías de Aluche fue además coordinador.

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