Consejos de principio de temporada para entrenadores. Miquel Ballester

CONSEJOS DE PRINCIPIO DE TEMPORADA PARA ENTRENADORES

Apenas acabar la temporada empezamos a ver vídeos, a negociar con
padres, agentes y clubes para intentar hacernos con los servicios de
los jugadores que más se adaptan a la forma de entender el baloncesto
que tenemos. Es una tarea difícil, ya que de ella depende en gran
medida, el éxito o el fracaso de la temporada que ahora empezamos.
Hemos trabajado para encontrar jugadores que conjuguen el talento con
la actitud, jugadores que sean grandes personas y personas que sean
grandes jugadores, que nos ayuden a desarrollar el juego tal y cómo lo
entendemos; un juego basado en la filosofía y el aprendizaje de años.
Nos adaptamos al nivel que nos pueden ofrecer y diseñamos sistemas con
los que sacar el máximo rendimiento de las virtudes de cada uno de
ellos para el beneficio del equipo.

Y por fin llega septiembre, el primer entrenamiento de temporada, toda
la planificación, física, técnica y táctica a punto y lista para
aplicar. Arrancamos con la ilusión y la motivación al máximo, todo va
sobre ruedas y viento en popa, pero a medida que avanza el trabajo,
nos vamos dando cuenta de que algo falla, no sabemos qué, pero vemos
que el equipo, no funciona cómo debería, llegan los partidos y los
resultados no son los esperados y nos preguntamos ¿Qué he hecho mal?
¿En qué me he equivocado? Tal vez, y con toda seguridad no has hecho
nada mal, ni tan siquiera te hayas equivocado, sencillamente has
dejado de hacer algo esencial para todos los jugadores que entrenas y
es explicarle lo que esperas de ellos.

Debes reunirte con todos y cada uno de ellos por separado, y
explicarle tu filosofía, tu manera de entender el baloncesto, debes
decirle cual va a ser tu plan de trabajo y cómo lo vas a desarrollar
para cumplir los objetivos propuestos; debes explicarle lo que vas a
hacer para que mejore sus cualidades individuales y debes decirle
todo lo que esperas de él, para que lo ponga al servicio del equipo;
debes explicarle y debe entender cual va a ser tu actitud, tu orgullo
y qué deseas que su orgullo y su compromiso esté al mismo nivel que el
tuyo. Debes de hacerle ver que tú como entrenador vas a trabajar por y
para el equipo, EQUIPO en mayúsculas, y que nada ni nadie va a estar
por encima del EQUIPO. Si tu le explicas con detalle todos y cada uno
de los puntos anteriores, le habrás demostrado tu fuerza, tu carácter
y tu fe en el trabajo. Podrás preguntarle si cree o no cree en lo que
le has dicho y propuesto, si cree, en ese momento el jugador adquiere
el compromiso contigo de que va a trabajar, a respetar y a luchar a
muerte por el equipo que tu entrenas, debes exigirle el COMPROMISO
necesario por y para el equipo, compromiso hacia ti y compromiso hacia
los demás componentes del grupo. En cambio si se produce una respuesta
dubitativa, confusa, repleta de excusas y peros, olvídate, no sirve,
no vale, te equivocaste en el fichaje, por muy gran jugador que sea,
por imprescindible que parezca para el equipo no sirve, tarde o
temprano te va a fallar a ti y lo que es peor va a fallar al EQUIPO.

Respeto, Dignidad, Integridad, amor por lo que se hace y creer a
ciegas, es lo que determina la actitud de un entrenador, y tus
jugadores deberían de saber de todos estos valores. Jamás debes
esperar a que ellos los descubran en el transcurso de las semanas,
adelantarse es vital para hacer realidad los objetivos y si ellos ven
y entienden, sin duda creerán y en ese momento nada es imposible.
Alguien que cree en lo que hace, que sabe por qué lo hace, qué quiere
conseguir y que pone lo mejor de si mismo, es imposible que fracase,
conseguir que los jugadores crean, en ti, en tu voz, en tu filosofía,
en tu trabajo, es la antesala del éxito.

Tus jugadores deben saber antes de empezar que si no juegan duro, si
no hacen lo que tu les ordenas, si no se esfuerzan, si no cumplen con
las instrucciones que se han dado, tu les darás su merecido premio,
que no es otro que el banquillo, y eso debes hacerlo sin miramientos,
sin contemplaciones y da igual quién sea. Si es la estrella del equipo
o el jugador número doce, si no hace lo que debe, al banquillo, más
vale perder un partido que no perder la integridad y la confianza del
equipo. Esto lo debes tener muy presente.

El trabajo en equipo es imprescindible, en todos los aspectos de la
vida siempre que se trabaja en grupo hay muchas más posibilidades de
éxito, por ello la confianza es vital ya que todos nos necesitamos
para llegar antes a la meta.

Espero y deseo que hayas encontrado los jugadores que tengan una gran
actitud, ya que si tienen el talento necesario, nada va a ser
imposible, la mezcla de ambas es sinónimo de éxito.

Consigue jugadores que quieran realmente mejorar, que quieran formar
parte de algo verdaderamente especial, que quieran hacer algo de lo
que sentirse orgullosos, y que estén dispuestos a pagar el precio por
ello, por elevado que éste sea.

De esta manera, conseguirás que cuando el equipo tenga un pequeño
bajón, los resultados no sean los esperados, se apoyen en el el grupo,
así conseguirás que el vestuario, corra, en una misma dirección, con
las ideas claras, con fe en su trabajo y compromiso hacia ti. No te
olvides de decirles a tus jugadores lo mucho que tu crees en ellos, ya
que ellos pueden mucho más de lo que ellos piensan que pueden.

No dejes de trabajar y de creer abiertamente en lo que haces, caso
contrario entrenador, estarás al borde del abismo en una temporada
mediocre, triste y dura.

Si aún no has hablado uno a uno con ellos, hazlo, no esperes más, él
debe saber y tu tienes que dar.

Miquel Ballester.
Entrenador Superior Baloncesto.